CÓMO SOBREVIVIR AL CONFINAMIENTO POR EL CORONAVIRUS

¿CÓMO TE GUSTARÍA RECORDARTE CUANDO PASE TODO ESTO?

APRENDIZAJES VITALES DURANTE EL ENCIERRO POR CORONAVIRUS

Estaba escuchando el coro de los esclavos hebreos de Nabucodonosor (Verdi)…y de repente, comencé a imaginar cómo habría sido vivir esta crisis en otras épocas…en otros momentos de la Historia de la Humanidad… y me ayudó a relativizar la nuestra.

La pandemia del Coronavirus nos ha impuesto una vida de incertidumbre y vulnerabilidad. No es la primera vez que algo como esto ocurre…sin embargo, a nosotros nos ha pillado por sorpresa, como si algo se nos hubiera roto. En cuestión de días, nuestras vidas, controladas, planificadas…se han visto arrancadas de esa seguridad que da sentir que podemos predecir nuestro futuro….y esto nos ha dejado a la intemperie, frágiles, vulnerables…y, aparentemente, aislados…,sin poder abrazarnos, ni tocarnos…solos.

La incertidumbre que estamos experimentando nos coloca frente al espejo de nuestra fragilidad. No, no somos esos seres invencibles que habíamos soñado… somos personas, con los pies de barro. Capaces de viajar al espacio, y de ser derrotados por un virus microscópico.

El COVID-19 nos ha obligado a pasar del yo al nosotros, de la salida a la entrada, del trabajo al paro, de la vida a la muerte…De forma casi violenta, nos ha obligado a parar sí o sí…y andamos como pollo sin cabeza… buscando cómo recuperar el rumbo, preguntando, buscando pistas que nos ayuden a llevar mejor el confinamiento. Queremos soluciones… y las queremos ya, que es, al fin y al cabo, a lo que estamos acostumbrados.

Probablemente ese sea el primer aprendizaje: se puede ser libre viviendo entre cuatro paredes…o muy esclavo… depende… Aquí no hay recetas, esto es “entrenamiento personal”, mental… Es mirar, buscar, elaborar, elegir. Es el tiempo del infinitivo… Hay algo que podemos hacer. Elegir.

Puedo  elegir cómo quiero vivir este tiempo… Es verdad que es una época de mucha incertidumbre, no sabemos cuándo va a terminar, no tenemos fecha de vuelta a la realidad, no tenemos certezas, no conocemos el bicho ni cómo actúa. Hay que aprender a vivir así… bailando con la duda, viviendo el presente, el aquí y el ahora… No hay más… Aceptando la realidad y disfrutándola (si se puede), día a día… Y si no se puede, pues habrá que llorarla o rabiarla… sabiendo que habremos entrenado otro día más para este gran maratón que es la Vida…, pero sabiendo que podemos elegir, que somos dueños de esa pequeña parcela de nuestra vida.

Quizás responder a esta pregunta pueda ayudarnos a elegir nuestro presente:¿Cómo quiero recordarme y cómo quiero que me recuerden?

Imaginémonos contando “batallitas” cuando seamos ancianos… e imaginemos  qué batallitas recordaremos, qué historias querremos contar. Pueden ser nuestras linternas del presente y alumbrar nuestro día a día.

Otra fuente de inspiración pueden ser nuestros antepasados…”los otros”. Mirando la Historia de los supervivientes, podemos aprender mucho… Somos descendientes de los que sobrevivieron a las grandes pandemias, de los que sobrevivieron al confinamiento, a la cárcel, al Holocausto, a la peste, al ébola, a la guerra, a los últimos tsunamis… Seguro que encontramos muchas historias de sociedades y de personas inspiradoras para aprender de ellos…, frases como “la unión hace la fuerza”, “el buen humor es imprescindible para superar la adversidad”, “remar en la misma dirección”, “vamos todos en la misma barca”… se pronuncian fácilmente, pero son resultado de largos aprendizajes vitales…

Y por último, la resiliencia… proviene de un término de la Física de los materiales. En lenguaje sencillo  es “la capacidad de memoria de un material para recuperarse de una deformación, producto de un esfuerzo externo”. En psicología, se define como la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas como la muerte de un ser querido, un accidente, etc…. O sea, volver a nuestro ser, después de haber pasado por “una deformación”, una crisis, una situación traumática.

La resiliencia es una actitud positiva para afrontar y sanar el daño sufrido. No es una receta pueril para ser feliz (tantas veces escucho la frase “todo va a ir bien”, que cada vez le tengo más manía), sino que es agarrar el toro por lo cuernos y, llamar a las cosas por su nombre, salir al encuentro de la Realidad… salir y entrar. Esto implica que no vamos a poder hacerlo solos, vamos a necesitar la solidaridad y el cariño de los demás, la empatía del amigo, la escucha activa. Vamos a necesitar llorar, abrazar la herida, perdonar, hablar… pedir ayuda y dar ayuda, pedir perdón y dar perdón… Es una tabla de ejercicios dura, lo sé. Pero es la única manera de estar en forma. Nadie nos dijo que VIVIR, con mayúsculas, fuera fácil. Pero, solo tenemos una vida.

Exprimirla merece la pena; y juntos, más.

www.vivetuvida.es


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *